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RWS: trabajo remoto en localización y entrenamiento de IA

Cómo conseguir trabajo remoto en RWS haciendo localización o evaluación lingüística para entrenar IA: idiomas requeridos, tipo de evaluación y perfil recomendado.

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RWS es uno de los grupos de servicios lingüísticos más grandes del mundo, con una historia larga en traducción, localización y, más recientemente, en evaluación de calidad para proyectos de inteligencia artificial. Si tu perfil tiene algo que ver con idiomas, traducción, corrección o enseñanza, es una de las puertas de entrada más lógicas al trabajo remoto internacional.

Lo que diferencia a RWS de otras plataformas de evaluación más generalistas es que gran parte de sus proyectos requieren un manejo real del idioma, no solo entenderlo, sino poder juzgar matices, tono y precisión. Eso hace que el perfil ideal sea distinto al de un rater genérico.

Si tenés formación o experiencia en idiomas, esta es una opción que vale la pena mirar con calma.

Mi experiencia

Con RWS me pasó algo parecido a lo que me pasó con TELUS: para cuando llegué ahí ya tenía Welocalize y TransPerfect como plataformas de confianza, y seguía buscando la forma de pasar de un ingreso parcial a ser trabajadora remota a tiempo completo.

Me postulé a uno de sus proyectos y resultó ser, otra vez, el mismo tipo de trabajo que ya venía haciendo en otro lado, así que tuve que sentarme de nuevo a hacer la formación y el client exam desde cero. Llegué a tener ese mismo proyecto corriendo en paralelo en cuatro plataformas distintas al mismo tiempo.

Lo que sí me llamó la atención de RWS es que el acceso no fue el estándar de una oferta de trabajo como tal: fue más bien un enlace de aplicación para freelancers, donde completé mis datos, indiqué que trabajaba como freelance, qué tipo de tareas podía hacer (algo como data annotation) y en qué país estaba residiendo (España). Me respondieron por correo indicando cuál era el proyecto abierto en ese momento.

Algo que noté enseguida es que el nivel de exigencia lingüística acá suele ser más alto que en plataformas de evaluación general: no alcanza con hablar bien un idioma, se busca gente que pueda detectar errores sutiles de traducción, tono o naturalidad, algo que se entrena con lectura y práctica constante.

También me di cuenta de que este tipo de proyecto premia a quien tiene el hábito de leer mucho en su propio idioma, porque los errores que hay que detectar no son solo gramaticales: a veces una traducción es correcta palabra por palabra pero suena artificial. Esa sensación de esto no lo diría nadie así es justamente lo que un buen evaluador lingüístico tiene que poder identificar y explicar con criterios objetivos, no solo con intuición.

Información práctica

Idiomas: la mayoría de los proyectos piden nivel nativo o bilingüe alto en el idioma de evaluación, y a veces también un segundo idioma (por ejemplo, para evaluar traducciones de inglés a español necesitás dominar ambos).

Evaluación lingüística típica: consiste en comparar un texto original con su traducción o adaptación y calificar precisión, naturalidad, terminología y estilo según una guía de criterios. En proyectos de IA, también se evalúan respuestas generadas por modelos de lenguaje en tu idioma nativo.

Perfil recomendado:

  • Formación o experiencia en traducción, corrección de estilo o enseñanza de idiomas
  • Buena redacción en tu idioma nativo, más allá de la fluidez oral
  • Atención al detalle y capacidad de seguir criterios objetivos, no solo gusto personal
  • Disponibilidad para completar pruebas de calificación específicas por proyecto

El proceso de aplicación es similar al de otras plataformas del sector: registro, cuestionario de perfil, prueba de evaluación lingüística, y luego asignación según disponibilidad de proyectos para tu combinación de idiomas.

Tipo de contenido que se evalúa: puede ir desde interfaces de software y sitios web traducidos, hasta manuales, materiales de marketing o, cada vez con más frecuencia, respuestas generadas por modelos de inteligencia artificial en distintos idiomas. Cada tipo de contenido tiene su propia guía de estilo y sus propios criterios de aceptación, así que no es un examen único que sirve para todos los proyectos: cada vez que entrás a uno nuevo, hay que volver a estudiar su documentación específica.

Lo bueno

Es una opción especialmente atractiva si venís de un perfil de idiomas (traductoras, docentes de lengua, correctoras), porque tu formación previa realmente suma en vez de ser irrelevante. También suele ofrecer proyectos más variados que la evaluación de búsqueda pura, y es una forma de mantener el idioma activo incluso si ya no trabajás formalmente como traductora.

Lo difícil

La exigencia lingüística es real: si tu nivel de idioma no es sólido, las pruebas de calificación pueden ser difíciles de aprobar. Como en toda esta industria, la disponibilidad de proyectos varía y no hay garantía de carga de trabajo constante. Algunos proyectos piden certificaciones o pruebas nuevas cada cierto tiempo para confirmar que seguís cumpliendo el nivel exigido.

Mi recomendación honesta

Si tenés background en idiomas, no subestimes esta opción frente a plataformas más genéricas: tu formación previa puede darte una ventaja real. Practicá con textos reales antes de rendir cualquier evaluación, comparando traducciones profesionales con el original para entrenar el ojo crítico.

Si nunca trabajaste en localización, aprovechá igual esta puerta de entrada: es una de las formas más accesibles de empezar a familiarizarte con cómo funciona la industria de servicios lingüísticos por dentro, algo que puede abrirte camino hacia proyectos de traducción o corrección más especializados en el futuro.

Preguntas frecuentes

Recursos y enlaces mencionados

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