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Mi vida como nómada digital en Madrid, siendo migrante

Mi vida como nómada digital y migrante argentina en Madrid, en dos etapas muy distintas: de una habitación en Marqués de Vadillo a un piso completo en Vicálvaro, trabajando remoto.

6 min de lectura

🇪🇸

Madrid fue mi primera gran experiencia migrando de verdad, no de paso como nómada digital sino instalándome con la intención de quedarme. Y la viví en dos etapas bien distintas, que reflejan también dos momentos distintos de mi propia vida: la primera (2018/2019), llegando sola y alquilando apenas una habitación; la segunda (2019/2020), ya en pareja, alquilando un piso completo.

No es un detalle menor contar las dos etapas por separado, porque los números y la experiencia de vida fueron completamente distintos entre una y otra. Migrar sola con presupuesto ajustado no se parece en nada a instalarte en pareja con un poco más de estabilidad, aunque el destino final —Madrid— fuera el mismo.

Este artículo es la crónica de esas dos etapas: cómo fue habitar la ciudad de dos formas tan distintas, y qué aprendí en el camino de una a la otra.

El Retiro, Madrid
El Retiro, Madrid
Madrid Río
Madrid Río

Mi experiencia

Mi primera etapa en Madrid (2018/2019) fue la más cruda en términos económicos: alquilé una habitación en Antonio López 49, en la zona de Marqués de Vadillo, sobre la línea 5 de metro, a €350 al mes más gastos aparte (luz, agua, internet). Compartía piso con Marta, una chica paraguaya que no conocía de antes, algo bastante habitual para quien migra sola y con presupuesto ajustado.

Había llegado a Madrid en octubre para empezar un máster, y esos primeros meses fueron de mucho trámite y bastante ansiedad: entre conseguir el número de seguridad social y el NIE (me llevó un mes, que en tiempos de migrante recién llegada se siente eterno), buscar trabajo formal, y arrancar el máster, no tenía mucho margen para relajarme. Compartir piso con alguien en la misma situación, lejos de su país, ayudó más de lo que esperaba en esos primeros meses de adaptación.

Volví a Madrid en una segunda etapa (2019/2020), esta vez en pareja, y la experiencia cambió por completo: alquilamos un piso de dos habitaciones completo en Vicálvaro, más alejado del centro pero con mucho más espacio propio, a €750 al mes repartido entre dos. La diferencia no fue solo económica: tener un piso entero para nosotros, después de haber vivido en una habitación compartida, se sintió como un salto grande en estabilidad. Cuando llegué a Madrid al principio no conocía a nadie: alquilé un hostel por cinco días con la única meta de conseguir una habitación cuanto antes para poder empezar los trámites y arrancar el máster. En ese mismo hostel me recomendaron Badi, una app para compartir piso que en ese momento se usaba mucho, y así conseguí la habitación en Antonio López, sobre Madrid Río —una zona a la que todavía hoy vuelvo cada vez que piso Madrid. Ahí conocí a Marta, mi compañera de piso paraguaya, y a Laura, una chica mexicana con la que también hice buena onda; a las dos les tengo un cariño enorme. Recién llegada conocí también a mi pareja, un madrileño. Cuando ya llevábamos un año y pico juntos, decidimos buscar piso propio y encontramos el de Vicálvaro.

Lo que más aprendí comparando las dos etapas es que el costo real de vivir en una ciudad como migrante depende muchísimo de con quién y cómo lo hagas: sola y en habitación, el gasto es mucho más bajo pero también la privacidad y el espacio propio; en pareja y con piso completo, el costo compartido termina siendo más manejable de lo que parece a primera vista, aunque la cifra bruta del alquiler sea más alta. En Vicálvaro nos agarró la pandemia trabajando ambos remoto, y ahí nació la decisión de mudarnos a Las Palmas de Gran Canaria —en octubre de 2020 armamos las valijas y nos fuimos a la isla. Si tengo que comparar migrar sola contra migrar en pareja: son experiencias completamente distintas. Después de tantos años en pareja no me olvido de lo que fue arrancar sola, de todos los desafíos que eso implicó, pero compartir la vida con alguien es más entretenido, tiene sus propias ventajas y sus propios desafíos como todo. Lo que sí encuentro que siempre me acompaña es el empuje del entusiasmo compartido.

Mi recorrido real

La Casita del Pescador, El Retiro
La Casita del Pescador, El Retiro
Atardecer en el Parque de Valdebernardo
Atardecer en el Parque de Valdebernardo

Información práctica

Cómo pensar el costo real de migrar a una ciudad como Madrid:

  • Si vas a migrar sola con presupuesto ajustado, alquilar una habitación en un piso compartido (como hice en Marqués de Vadillo) es la opción más accesible para arrancar.
  • Zonas bien conectadas por metro pero algo alejadas del centro (como Vadillo, en la línea 5, o Vicálvaro) suelen tener alquileres más bajos que barrios céntricos como Malasaña o Chueca.
  • Si vas en pareja o compartiendo gastos con alguien, calculá siempre el costo por persona, no el total del alquiler — cambia mucho la comparación entre habitación sola vs. piso completo compartido.
  • Empadronarte apenas te instalás (aunque sea en una habitación) te abre puertas para trámites de banco, salud y otros servicios.
  • Los gastos (luz, agua, internet) casi siempre van aparte del alquiler cuando alquilás una habitación — pedí que te aclaren esto desde el principio para no llevarte sorpresas.

Lo bueno

Madrid tiene trabajo, vida cultural y una comunidad de migrantes latinoamericanos enorme, lo cual hace mucho más fácil instalarte que en otras ciudades europeas.

Las dos etapas, aunque distintas, me dieron una base real para entender cómo migrar con criterio según la situación económica de cada momento.

Lo difícil

Migrar sola con presupuesto ajustado implica sacrificios reales de privacidad y espacio propio. Encontrar piso en Madrid, especialmente para extranjeros, tiene su parte de estafas y desconfianza que hay que aprender a manejar.

Y adaptarte a vivir en zonas más alejadas del centro (como Vicálvaro) significa sumar tiempo de traslado a la rutina diaria.

Mi recomendación honesta

Si estás pensando en migrar a Madrid, mi consejo es que no te compares con la situación de otra persona: el camino de alquilar una habitación sola y el de instalarte en pareja con un piso completo son dos experiencias válidas y muy distintas, y ninguna es la correcta.

Empezá por lo que tu situación actual te permite, y ajustá sobre la marcha, como hice yo entre una etapa y la otra.

Preguntas frecuentes

Si estás pensando en migrar y armar tu vida de trabajo remoto desde otro país, en EspecialistaDigital te acompañamos en ese proceso.

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