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Mi vida en Puerto de Sagunto, frente al mar

Cómo fue vivir en Puerto de Sagunto, un pueblo costero cerca de Valencia, en un piso frente al mar sobre la Av. Mediterráneo, viviendo en pareja.

6 min de lectura

Mi vida en Puerto de Sagunto, frente al mar

Puerto de Sagunto no está en ninguna lista de mejores destinos para nómadas digitales, y sin embargo es uno de los lugares donde mejor viví en España. Es un pueblo costero a 30-40 minutos de Valencia, donde alquilamos, en pareja, un piso sobre la Av. Mediterráneo, literalmente frente al mar, a €750 al mes.

Llegué a este destino casi por casualidad, buscando una alternativa más tranquila y económica a vivir en la propia Valencia, y terminó siendo una de esas decisiones que cambian por completo la calidad de vida diaria: playa a pasos de casa, un pueblo tranquilo, y la ciudad grande a un tren de distancia para cuando la necesitaba.

Este artículo cuenta cómo fue esa temporada: por qué elegimos ese pueblo en particular, cómo era el día a día viviendo frente al mar, y por qué recomiendo tanto esta alternativa a quien busca calidad de vida sin pagar los precios de una ciudad grande.

Doble arcoíris sobre el paseo marítimo, al atardecer
Doble arcoíris sobre el paseo marítimo, al atardecer
El paseo de palmeras de noche
El paseo de palmeras de noche

Mi experiencia

Buscábamos algo cerca de Valencia pero fuera del ruido y el precio de la propia ciudad, y así llegamos a Puerto de Sagunto: un pueblo costero con un paseo marítimo entero, mucho menos masificado que las playas de la capital. El piso que alquilamos, sobre la Av. Mediterráneo, quedaba literalmente frente al mar, con un balconcito precioso, y pagando exactamente los mismos €750 con gastos incluidos que veníamos pagando en Las Palmas —esa era nuestra prioridad clara desde el principio, no estábamos dispuestos a pagar más. En total nos quedamos dos años en este piso. Como no era gas natural, sino garrafa, cada mes y medio más o menos había que salir a comprarla; el baño era chico, y el pasillo de entrada tan largo que el wifi solo llegaba bien a la cocina, no a las habitaciones. Siempre digo que en toda decisión de alquiler hay que priorizar lo que realmente importa: para nosotros era estar cerca del mar, y el resto de los detalles (garrafa, wifi, baño chico) se terminan resolviendo.

La rutina diaria giraba mucho en torno a esa cercanía con el mar: empezar el día con una caminata por el paseo marítimo antes de sentarme a trabajar, y cerrar la jornada de la misma forma, con el sonido del mar de fondo en vez del ruido de una ciudad grande. De todos los pueblos de alrededor de Valencia, la playa de Puerto de Sagunto es, sin duda, la que más me gustó: arena fina, sin piedras, mar tranquilo. El primer invierno ahí fue un poco más crudo de lo que esperaba —veníamos del microclima de Las Palmas, así que volver a sentir viento fuerte de verdad fue todo un choque de adaptación—, aunque tuve la suerte de pasar buena parte de ese primer invierno en Argentina por temas familiares, y para cuando volví en marzo el clima ya estaba mucho mejor.

Lo que más valoro de haber vivido ahí, en vez de en la propia Valencia, es la combinación que se arma: la tranquilidad y el precio de un pueblo chico, con la oferta cultural y de coworking de una ciudad grande a solo 30-40 minutos en tren. El pueblo en sí tenía bastante vida igual: shopping, nuestro centro, todos los supermercados que necesitábamos cerca.

Cuando necesitábamos vida de ciudad —salir a cenar afuera, un evento puntual, hacer trámites— tomábamos el Cercanías y en poco más de media hora estábamos en el centro de Valencia. En medio de estos dos años tuvimos, además, un paréntesis grande: cuando llegó junio y había que dejar el piso (nuestro contrato solo cubría de septiembre a junio, algo bastante común en la costa mediterránea, donde muchos dueños particulares prefieren alquilar por temporada larga y quedarse el verano para ellos o alquilarlo carísimo), vendimos uno de nuestros dos autos y con el otro cruzamos España y toda Francia hasta Reino Unido, para nuestra temporada de housesitting de ese verano. En septiembre volvimos, retomamos la rutina en el mismo piso, y pasamos ahí nuestros últimos nueve meses frente al mar.

Atardecer en el paseo marítimo, sobre la escollera
Atardecer en el paseo marítimo, sobre la escollera
En la escollera de Puerto de Sagunto
En la escollera de Puerto de Sagunto

Información práctica

Cómo pensar una alternativa de pueblo costero cerca de una ciudad grande:

  • Buscá pueblos costeros bien conectados por Cercanías o tren regional con la ciudad principal — la combinación de tranquilidad + acceso rápido a la ciudad suele salir mucho más barata que vivir en el centro urbano.
  • Priorizá la cercanía al paseo marítimo o a la playa si el objetivo es calidad de vida diaria, no solo ahorro económico.
  • Si vivís en pareja o compartís gastos, un piso frente al mar en un pueblo puede salir al mismo precio (o menos) que una habitación en la ciudad grande, con mucho más espacio y calidad de vida.
  • Revisá los horarios de Cercanías o tren antes de decidirte: la frecuencia y duración del trayecto son claves para que la combinación funcione bien en el día a día.
  • En temporada de verano, estos pueblos suelen llenarse de gente de la ciudad cercana los fines de semana — tenlo en cuenta si buscás tranquilidad todo el año.
  • No te quedes solo con la playa: el Castillo de Sagunto, en el pueblo, tiene entrada gratuita y vistas enormes desde arriba — lo visité y vale la pena el paseo.
Puerto de Sagunto
Puerto de Sagunto
Puerta de Almenara, Castillo de Sagunto
Puerta de Almenara, Castillo de Sagunto

Lo bueno

La combinación de playa tranquila, precio accesible y cercanía a una ciudad grande es difícil de encontrar en un solo lugar, y Puerto de Sagunto la tiene.

Vivir frente al mar cambia por completo la rutina diaria, incluso en los días de más trabajo.

Lo difícil

Es un pueblo con poca vida nocturna y pocas opciones de ocio propias, así que si buscás más movimiento hay que salir a Valencia con frecuencia.

En temporada de verano se llena de visitantes de la ciudad cercana, lo que puede subir un poco los precios de servicios locales esos meses.

Castillo de Sagunto
Castillo de Sagunto
Almorzando con vista al paseo marítimo, desde el balcón
Almorzando con vista al paseo marítimo, desde el balcón
Mi recomendación honesta

Si te gusta la idea de vivir cerca del mar sin pagar los precios de una ciudad turística grande, buscá alternativas como Puerto de Sagunto en tu próximo destino: pueblos costeros bien conectados con una ciudad principal.

Mi consejo es que no descartes estos lugares solo porque no aparecen en las listas típicas de destinos nómadas — a veces son la mejor decisión que podés tomar.

Festejando mi cumpleaños en el piso de Puerto de Sagunto
Festejando mi cumpleaños en el piso de Puerto de Sagunto

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