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Mi vida en Wisconsin Dells, haciendo Work and Travel

Cuatro meses trabajando y viviendo en Wisconsin Dells con el programa Work and Travel: cómo fue mi primer gran paso hacia la vida nómada.

6 min de lectura

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Mucho antes de vivir del trabajo remoto y el housesitting, mi primer gran salto hacia una vida distinta fue un programa de Work and Travel: cuatro meses viviendo y trabajando legalmente en Wisconsin Dells, Estados Unidos, con visa de trabajo temporal. No fue turismo ni una pasantía simbólica — fue un trabajo real, con horarios, jefes y sueldo, en un país que hasta ese momento solo conocía por películas.

Elegí este camino porque quería vivir afuera sin depender de ahorros previos: el programa te consigue trabajo y alojamiento antes de viajar, así que llegás con la parte más difícil (conseguir trabajo desde cero en otro país) ya resuelta.

Este artículo es la crónica de esos cuatro meses: cómo es un pueblo pensado enteramente para el turismo de verano, cómo se organiza el día a día trabajando y viviendo con decenas de jóvenes de todo el mundo, y por qué esta experiencia terminó siendo la base de todo lo que vino después en mi vida nómada.

Wisconsin Dells
Wisconsin Dells

Mi experiencia

Llegué a Wisconsin Dells sin conocer a nadie, con la vivienda y el trabajo ya asignados por el programa antes de viajar: me tocó trabajar como guardavidas (lifeguard) en el parque acuático de un resort-hotel. Para poder trabajar de eso tuve que rendir antes un examen y una preparación específica para sacar el título de socorrista de interiores válido en Estados Unidos, con una vigencia de dos años.

La rutina se armaba alrededor de los turnos de trabajo, que en temporada alta podían ser bastante exigentes, con la posibilidad de sumar horas extra si querías ahorrar más. Compartía vivienda con otros participantes del programa, la mayoría también jóvenes viviendo su primera experiencia afuera —conectamos mucho con otros argentinos, sobre todo un grupo de tucumanos, pero también había chicos de Brasil y de Malasia, y con el tiempo terminamos compartiendo mucho los pasillos y los espacios comunes con todos. Una anécdota que tengo muy presente de mi último turno: se activaron las olas en la piscina de olas y vi a un chico dentro de su flotador que parecía tener algo de dificultad para salir a flote. Activé la alarma pero, como lo vi bien, no me tiré a la pileta —y recibí una amonestación, porque el protocolo correcto era tirarme directamente para asegurarme de que la persona estuviera bien. Fue el único llamado de atención que tuve en toda la temporada.

Lo que más me marcó de esos cuatro meses fue la mezcla de disciplina y libertad: por un lado, tenías que cumplir horarios de trabajo como cualquier empleo formal; por otro, estabas viviendo sola en otro país por primera vez, con margen para decidir qué hacer con tu tiempo libre y tu plata. Como anécdota más floja del viaje: la política del parque era tirar toda la comida que sobraba de la cocina, así que un amigo que trabajaba ahí la guardaba en una bolsa aparte y nosotros la rescatábamos para comer en la habitación —hamburguesas, pretzels, de todo. Fue mi peor época de desorden alimenticio: en Estados Unidos se comía en cantidades grandes y no siempre bien, y con una heladera chica y un microondas en la habitación, todo lo que comíamos tenía que poder recalentarse. Ahí conocí las famosas sopas instantáneas con fideos, y hacíamos una compra grande en Walmart cada 15 o 20 días porque quedaba lejos.

Aprendí a organizarme financieramente para llegar a fin de mes y todavía ahorrar algo para el viaje que planeaba hacer al terminar el programa: me alcanzó para conocer Madison, Chicago y Nueva York, y me bancé todos los gastos del viaje con lo que había ganado ahí. Fue mi primer viaje grande al exterior, y sentí muchísimas ganas de compartirlo con mi familia al volver —tanto que mi último paycheck completo terminó gastado en regalos para todos ellos. No fue, honestamente, la decisión financiera más inteligente que tomé, pero entendí ahí, por primera vez, el esfuerzo real que implica ganar y ahorrar dinero propio.

Cartel de uno de los resorts de Wisconsin Dells
Cartel de uno de los resorts de Wisconsin Dells

Información práctica

Cómo funciona un programa de Work and Travel (tipo J1) en la práctica:

  • Te postulás a través de una agencia autorizada que gestiona la visa de trabajo temporal (J1 en Estados Unidos), generalmente durante el receso académico de verano.
  • El programa te asigna un empleador y, en la mayoría de los casos, también la vivienda (compartida con otros participantes).
  • El trabajo suele ser en el sector de turismo/hotelería/gastronomía, en zonas de alta demanda estacional como Wisconsin Dells.
  • Se cobra sueldo real por las horas trabajadas, sujeto a impuestos locales, y muchos participantes usan las propinas y horas extra para maximizar el ahorro.
  • Al terminar el contrato, la mayoría de los programas permiten quedarte un tiempo extra (generalmente hasta un mes) para viajar antes de que venza la visa.
  • Elegir bien el empleador es clave: conviene buscar reseñas o preguntar en foros de exalumnos del programa antes de aceptar una asignación.
Wisconsin Dells en invierno
Wisconsin Dells en invierno

Lo bueno

Es una forma de vivir afuera con trabajo y vivienda ya resueltos antes de viajar, ideal para quien nunca vivió sola en otro país. Genera ahorro real (no es voluntariado) y te da una comunidad internacional instantánea.

Fue, para mí, el primer paso concreto hacia la idea de que se podía vivir de forma distinta a la tradicional.

Lo difícil

Los horarios de temporada alta pueden ser exigentes, con turnos largos y poco margen de descanso en las semanas pico. La vivienda asignada no siempre es la ideal, y no siempre podés elegir con quién convivís.

Y el pueblo es chico y pensado para el turismo estacional, así que fuera del trabajo la oferta de actividades es limitada.

El pueblo de Wisconsin Dells cubierto de nieve
El pueblo de Wisconsin Dells cubierto de nieve
Mi recomendación honesta

Si estás por terminar tus estudios o buscás una primera experiencia real de vivir afuera sin arriesgar tus ahorros, un programa de Work and Travel es, en mi experiencia, una de las mejores puertas de entrada.

Mi consejo es que investigues bien al empleador antes de aceptar la asignación, y que aproveches el mes extra al final del contrato para viajar con lo ahorrado — fue, para mí, el punto de partida de todo lo que vino después.

Cartel del lobby de uno de los resorts de Wisconsin Dells
Cartel del lobby de uno de los resorts de Wisconsin Dells

Preguntas frecuentes

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